Un regalo intangible...
Si, me regalaste algo, no sé qué fue exactamente, lo hiciste sin intención alguna, porque eres autentico y complicado.
Me encontré desubicada este fin de semana a causa de tu regalo, no me había percatado del síndrome que me acusas que padezco (de inmortalidad), de estar contenida. Sí, acepto el reto y agradezco la forma que tienes de decir a tu muy particular manera lo que piensas.
Las preguntas, tal vez me las hubiese planteado en 10 años, te considero ya como un amigo.
Si extraño, me gusta tú filosofía de no extrañar pero… sensei, aún no llego a ese punto.
Este regalo es el más raro de los que he recibido.
Si, me regalaste algo, no sé qué fue exactamente, lo hiciste sin intención alguna, porque eres autentico y complicado.
Me encontré desubicada este fin de semana a causa de tu regalo, no me había percatado del síndrome que me acusas que padezco (de inmortalidad), de estar contenida. Sí, acepto el reto y agradezco la forma que tienes de decir a tu muy particular manera lo que piensas.
Las preguntas, tal vez me las hubiese planteado en 10 años, te considero ya como un amigo.
Si extraño, me gusta tú filosofía de no extrañar pero… sensei, aún no llego a ese punto.
Este regalo es el más raro de los que he recibido.

2 Comments:
Tu a mi me haces regalos igualmente increibles. De verdad me honra que me consideres tu amigo eso es lo mejor que nos puede pasar. Pues a darle.
Sé que a veces mis formas de decirte no se quedan en tus neuronas en bicicleta y tengo que usar otras formas más circences.
Te abrazo.
El síndrome de la inmortalidad ...
Quisiera conocer el regalo...
Saludos.
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